domingo, 23 de agosto de 2015

José Antonio Gil es probablemente el primer gran cañonero que tuvo el Obradoiro. Un francotirador cuya principal virtud era el lanzamiento exterior. Hace unos días, a preguntas del twittero Cobi Sobrino, me di cuenta de que nunca había escrito sobre este ourensano. Algo imperdonable dado que es uno de los jugadores que más partidos ha disputado con el Obra. Ahí van unas líneas del Gil obradoirista, a la espera de leer las que Cobi Sobrino escribirá sobre su exitosa trayectoria posterior en el Caixa Ourense.

Gil, con el número 5 en el viejo Sar
Gil aterrizó en el Obradoiro a mediados de los 70. Pertenecía a la generación del 55 y con poco más de 18 años ya fue compañero en el Obra del primer americano que tuvo el club, Dave Stoczynski. Y pronto comenzó a destacar por su poder anotador. Anotaba sobre todo desde lejos, pese a que en aquella época todavía no existía la línea de tres puntos. De hecho, Gil se marchó del Obra sin meter un solo triple porque dejó el club un año antes de que el triple naciese en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84.

Como buen cañonero que se precie, la principal virtud de José Antonio Gil era la puntería. Con apenas 20 años lo demostró con creces en el Obra 75-76, aquel equipazo liderado por Jimmy Thorsden que se quedó tan cerca del ascenso a la actual ACB. Gil fue el tercer máximo anotador del equipo, solo por detrás de Thorsden y de Lorenzo Motos, y al mismo nivel de Tonecho. En una Primera B que, recordemos, era dura como el cemento armado.

Gil y López Cid, temporada 75-76
Las virtudes de Gil eran perfectamente conocidas por sus compañeros: "Le teníamos prohibido pasarle a nadie, tú todo lo que cojas te lo tiras... y nunca bajaba de los 20 puntos", cuenta Julio Bernárdez en el libro Bodas de platino. Julio fue en primer lugar compañero de Gil durante varias temporadas. Y en la temporada 81-82 fue su entrenador en la mítica campaña del ascenso de Mataró.

Esa fue la primera etapa de Gil en el Obradoiro. Pero si la primera fue buena, la segunda fue especialmente brillante. Tras un breve paso por el Caja de Ronda (temporada 78-79) en la Primera B, regresó al Obradoiro en el verano de 1979 justo al mismo tiempo que lo hacía Mario Iglesias. Estaba a punto de conformarse una de las parejas más recordadas de la historia del club. El tándem Mario-Gil iba a dar muchas alegrías a una afición obradoirista necesitada de triunfos.

Saltando a por un rebote (con el 5)
Ambos aterrizaron en un Obradoiro que en la temporada 79-80 competía en la Segunda División, lo que hoy equivaldría a la LEB plata. Su rendimiento fue espectacular, y Gil se hartó de anotar. En el primer partido de liga dejó claras sus intenciones y le enchufó 47 puntos a la Atlética Avilesina. Acabó la temporada con una media de casi 32 puntos. Y el Obra logró el ascenso a la Primera B tras acabar la liga en segunda posición, con Jorge Peleteiro en el banquillo.

Pero los dos años siguientes fueron todavía mejores. En la temporada 80-81 el Obra consiguió la permanencia en Primera B con Gil como 4º máximo anotador de la competición (21,3 puntos por partido). La pareja Gil-Mario ya se había convertido en la más famosa de la liga. Entre los dos promediaron aquella temporada más de 40 puntos por partido.

Tiro en suspensión, temporada 81-82
Y llegó la temporada 81-82. La que marcó un antes y un después en la historia del Obradoiro. La que terminó con el ascenso a la actual ACB. Una temporada en la que el Obra -con Bernárdez y Casal en el banquillo- fue creciendo jornada a jornada y acabó materializando la hazaña en Mataró, en aquel partido inolvidable que ya protagonizó un artículo de este blog. Aquella mañana, cuando el Obradoiro se jugaba todo en 40 minutos, Gil fue de nuevo el máximo anotador del equipo (28 puntos) y su asociación con Mario Iglesias volvió a ser demoledora: 53 puntos de los 89 que le valieron al Obra un billete para la gloria.

LA FATALIDAD

Lo que estaba claro en aquel verano de 1982 es que José Antonio Gil tenía calidad suficiente para jugar en la élite. Acababa de ser el máximo anotador de la Primera B (26,6 puntos por partido), por delante de Beirán, Junguitu y Mario Iglesias. Por eso aquella temporada 82-83 se antojaba como su gran oportunidad, con el Obradoiro en la élite y él como capitán.

Pero la mala suerte apareció cuando nadie contaba con ella. En la jornada 7, en la parte final de un Obradoiro-CAI que los zaragozanos acabaron ganando por 40 puntos (75-115), Gil se rompió el codo tras una brutal caída después de que Pepe Arcega intentase taponarle. Aquello fue un palo enorme para un Obradoiro que dos semanas antes había perdido a su americano tras otra gravísima lesión. Y un palo también para José Antonio Gil, pese a que volvió a las canchas antes de que acabase la temporada. De hecho, fue el máximo anotador en el famoso partido de Copa del Rey contra el OAR Ferrol, del que ya hablamos en este blog.

José Antonio Gil (izquierda), en la actualidad.
Foto publicada en La Región
Aquellos fueron los últimos partidos de Gil con la camiseta santiaguesa. El cañonero del Obra decidió cambiar de ciudad, volver a sus orígenes y fichar por el Caixa Ourense. Allí siguió mostrando sus dotes de francotirador letal y logró varios ascensos con el club. En Ourense sigue residiendo y hace unos meses lo vimos en un especial sobre el ascenso del COB que hizo el periódico La Región.

domingo, 2 de agosto de 2015

En el verano de 1986 la Federación Española de Baloncesto aprobó ampliar de uno a dos el número de extranjeros que podía tener cada equipo en la Primera B, lo que hoy es la LEB Oro. Y el Obradoiro decidió hacer un esfuerzo y contratar a un segundo jugador foráneo que acompañase a Bill Collins en el juego interior. El objetivo era intentar dar el ansiado salto a la ACB. Y el elegido para formar la primera pareja de americanos en la historia del Obra fue Bobby Wallace. Nunca le hemos dedicado un artículo, así que toca responder a la siguiente pregunta: ¿Quién era Bobby Wallace y qué tal le fue en el Obradoiro?

Wallace, en el Obra
Wallace jugaba como pívot. Como la amplia mayoría de los americanos que llegaban a España a mediados de los años 80. Su posición natural era la de 4, sobre todo porque tenía movilidad y tiro pese a que no era precisamente bajito (rondaba los 2,08). Pero gracias a su altura podía jugar también como 5, y de hecho ya lo había hecho durante su etapa formativa.

Antes de llegar al basket profesional, Bobby había defendido la camiseta de los Purple Aces de la Universidad de Evansville. No se trata de un centro educativo muy conocido en el circuito NCAA, ni tampoco es una universidad de gran dimensión. Aunque en los Purple Aces jugaron Jerry Sloan o un viejo conocido del basket español, Dan Godfread.


La Universidad de Evansville está situada en el Estado de Indiana. Aunque el periplo vital de Bobby comenzó en la ciudad de Wentzville (Missouri), donde reside actualmente. Y continuó en el Navarro Junior College, en Texas. Wallace había promediado 15 puntos y 8 rebotes en su última temporada en Navarro y esos números no pasaron desapercibidos para los directivos de Evansville, que decidieron ficharlo allá por mayo de 1982.

Sus dos años en la universidad fueron positivos y Wallace compartió minutos y puntos con otros interiores como Richie Johnson o el gigantón turco Emir Turam, compitiendo en la división II de la NCAA. Aprovechó las lesiones de sus compañeros (él también tuvo problemas en las rodillas) para ganar protagonismo. Como curiosidad, los Purple Aces jugaron un amistoso en noviembre de 1982 contra una selección de la República de China, que andaba de gira por las Américas. En aquel partido Wallace anotó 10 puntos.


Pero a Bobby le pasó lo mismo que a otros cientos de jugadores universitarios: se quedó fuera del Draft (el de 1984) y no le quedó más remedio que hacer las maletas para poder vivir del basket fuera de Estados Unidos. Su primera parada la hizo ese mismo verano en el basket francés. Wallace fichó por el Denain-Voltaire, un equipo con tradición en el basket galo (ahora milita en la Pro B, pero allí jugaron grandes figuras del país) y que ese año ganó la Copa de Francia amateur.

La etapa francesa de Wallace
Más importante fue su segunda parada. Era la temporada 1985-86 cuando Bobby Wallace se fue a jugar a Israel, como tantos otros compatriotas norteamericanos que han jugado y juegan allí. Su primer equipo fue el Elitzur Natanya. Y no fue el último. Israel marcará para siempre el futuro profesional y vital de Wallace, aunque eso fue unos años más tarde. Antes le tocó vivir varias experiencias en otros países. Uno de ellos fue España: en el Obradoiro.

LA PRIMERA PAREJA

Volvemos al verano de 1986. El Feiraco Obradoiro acababa de realizar una gran temporada en su regreso a la Primera B e incluso se había colado en el grupo de aspirantes al ascenso, aunque una serie de lesiones en la parte final de la temporada le impidieron luchar por dar el salto a la ACB. El equipo lo conformaban Bill Collins y una serie de jugadores nacionales que rindieron de forma excepcional (Abalde, Mario Iglesias, Calvelo, Ricardo Aldrey, Lete, Juane, Jiménez...). Con una serie de retoques se podía luchar por la ACB.

Y los retoques llegaron. La directiva presidida por Carlos Calvo reforzó el juego interior con la llegada de Paco Dosaula, Julio Torres y un segundo americano: Bobby Wallace. Estábamos ante un hecho histórico: sería la primera vez que el Obradoiro empezaba la temporada con dos jugadores extranjeros. Cualquiera imaginaba en aquel momento lo que vendría años después por obra y gracia del señor Bosman.

En un partido del Obra contra el Elosúa

No es cuestión de andar con paños calientes ni disfrazando la realidad: Bobby Wallace no triunfó en el Obradoiro. A Santiago llegó con la fama de haber sido uno de los principales reboteadores de la potente liga israelí, así apareció aquello de "Bobby Wallace, melodía de seducción". Pero a medida que avanzaba la temporada el club consideraba que no estaba cumpliendo con las expectativas depositadas en él. Y Wallace acabó siendo sustituído por Larry Gibson.

Es cierto que los números evidencian el peso de Bobby en el bagaje ofensivo de aquel Obradoiro 1986-87. En su estancia en Santiago promedió casi 23 puntos por partido y la pareja Bobby Wallace-Bill Collins se fue hasta los 44 puntos por partido. Para ser la primera pareja de la historia del club es evidente que hicieron un buen tandem, y más en una Primera B que ya hemos comentado que se destacaba por su dureza. Entonces, ¿dónde estaba el problema?

Contra el Cajamadrid, uno de sus
mejores partidos con el Obra

Probablemente, a Wallace lo mató su irregularidad. Era capaz de hacer actuaciones sobresalientes, propias de un pivot dominante con sitio asegurado en la ACB. Y al siguiente fin de semana desaparecía.

En su etapa en el Obradoiro alternó actuaciones estelares con otras en las que pasaba muy desapercibido. El día (34 puntos en la visita al potente Cajamadrid) y la noche (seis puntos contra el flojo Tradehi Oviedo). Una irregularidad que la directiva del Obradoiro veía con preocupación. Se había hecho un gran esfuerzo para intentar dar el salto a la ACB (finalmente no lo logró, pero esa es otra historia) y el rendimiento de Wallace no era el esperado. Había un problema.

Por el mes de febrero la directiva reconoció que le estaba buscando un sustituto . Y el 11 de marzo se hizo oficial: el Obra presentó ese día a Larry Gibson. La experiencia de Wallace en Santiago había terminado. Curiosamente Bobby siguió formando parte del equipo (aunque no podía jugar) hasta casi final de mes, cuando el club logró arreglar el finiquito. El Obra le pagó 25.000 dólares y un billete de avión con destino a Saint Louis. Y su manager le encontró equipo en Venezuela.

Su etapa en Venezuela con el Trotamundos
A Bobby no le fue mal al otro lado del Atlántico. Tras dejar el Obra se enroló en Trotamundos de Carabobo, equipo con el que ganó la liga venezolana y se hartó de meter puntos en una competición en la que no mandaban precisamente las defensas. Valga como ejemplo la final de la liga, jugada contra el Panteras. En aquella final fueron varios los partidos de más de 130 puntos por equipo.

ISRAEL, LA CLAVE

De Venezuela se marchó a Francia en el verano de 1987 para jugar en el Rennes de la PRO B, donde también hizo buenos números. En el equipo galo promedió más de 20 puntos y 8 rebotes. Pero si hay un país que ha marcado su vida es Israel, tanto en lo profesional como en lo personal.

No he encontrado el año exacto cuando Bobby Wallace se marchó a la tierra prometida. Debió de ser a principios de los 90. Sí está confirmado que estuvo jugando allí hasta cumplir los 40 años. Estuvo en varios equipos, como el Givat Shmuel, el Ramat Gan o el Galil Gilboa. Wallace sigue muy unido a Israel porque allí residen sus dos hijas. Él acude frecuentemente a verlas desde Estados Unidos y las fotos que cuelga en las redes sociales son buena prueba de ello. He intentado en varias ocasiones que me contase sus recuerdos de Santiago, pero no ha sido posible. Sí pude darle la noticia de que Bill Collins había muerto hace unos años. Él lo desconocía.

Bobby Wallace en la actualidad
Bobby reside en la misma ciudad en la que nació, Wentzville, en el estado de Indiana. Allí se dedica a realizar campus de baloncesto con su nombre dirigidos a chavales de entre 6 y 18 años. Son los "Bobby Wallace Basketball Camp", a un precio de 70 dólares la semana. Así que ya sabes: si alguien anda por Indiana, podrá encontrarse a uno de los dos integrantes de la primera pareja de americanos que tuvo el Obradoiro en toda su historia. El otro, Bill Collins, ya no está con nosotros.

domingo, 5 de julio de 2015

Más que un artículo, esta entrada es una propuesta para que el club y la afición celebren juntos un acontecimiento importante para el Obradoiro CAB. El próximo mes de octubre el Obra cumple 45 años. Casi nada! Y quizás no sea mala idea que se organice algo para que la fecha no pase desapercibida. Y para poner en valor la historia del Obra, especialmente entre los aficionados más jóvenes que no han vivido las primeras décadas del equipo.

El primer Obradoiro (1970-71)
Se pueden organizar múltiples eventos para que celebrar nuestro 45º aniversario. Algunos más ambiciosos que otros, pero cualquier cosa que se haga será mejor que no hacer nada. Y sería una pena dejar pasar una fecha señalada que, por cierto, aun no han cumplido la mitad de los clubs de la ACB. Cuando el Obra cumplió 40 años, el club acababa de atravesar un momento convulso y lo cierto es que no se realizó ninguna celebración.

¿Qué se puede hacer? Teniendo en cuenta que la fecha coincide con el inicio de la temporada, desde el club podría organizarse un partido amistoso en Santiago que sirviese como presentación del equipo y, al mismo tiempo, permitiese celebrar las cuatro décadas y media del Obra. Está claro que esto dependerá de la disponibilidad de fechas y de otros factores que se nos escapan, pero por proponerlo no se pierde nada.

Los tiempos del Gimnasio Universitario, primera mitad de los 70
Incluso podría homenajearse al primer Obradoiro, el que compitió en la temporada 1970-71 (los véis en la foto), pese a que algún miembro de aquel equipo dirigido por Couceiro ya ha fallecido. También se puede organizar una exposición en el hall del pabellón con camisetas antiguas del equipo. Se pueden hacer miles de cosas: es cuestión de proponerlas y que desde el club se trabaje en ello. Lo importante es que hay tiempo, más de tres meses. Y lo imprescindible es hacer partícipe a la afición de este evento. 

Ahí queda la propuesta. 

miércoles, 24 de junio de 2015

El Draft. Esa noche mágica en la que muchos jugadores ven la puerta de entrada a la NBA. Todo un espectáculo que marca las carreras profesionales de los que participan y de los que se quedan fuera. Y en esa fiesta (según se mire, claro) han participado 17 jugadores que posteriormente vistieron la camiseta del Obradoiro. Quizás se ha quedado alguno en el camino. Vamos a recordarlos.

Dave Stoczynski
El primer drafteado que jugó en el Obra fue Dave Stoczynski, que llegó a Santiago en la temporada 1974-75. Ya sabéis que Dave fue el primer jugador norteamericano que estuvo en el Obra. Aunque es cierto que el Draft en el que participó (el de 1974) era muy diferente al actual, con muchas más rondas. De hecho, Dave fue elegido en la 7ª ronda por los 76ers.

Algo parecido sucedió con los drafteados durante la década de los 80. Por ejemplo, Chuck Verderber fue elegido también en 7ª ronda por los Bulls en el draft del 82. A Nate Davis (que sustituyó en el Obra a Verderber tras su grave lesión) lo eligió Chicago Bulls en 5ª ronda, y a nuestro admirado Bill Collins, seleccionado por los Celtics en 9ª ronda.

Bill Collins
En mejor posición quedó Larry Gibson, aquel larguirucho pivot que jugó en la parte final de la temporada 1986-87. Gibson fue elegido en 3ª ronda por los Bucks aunque no llegó a pisar la NBA y acabó haciendo carrera en el basket italiano y en el español (Estudiantes, Huesca, Obradoiro, Andorra...)

Victor Anger
A finales de los 80 y principios de los 90 pasaron por el Obra otros dos interiores que también pasaron por el draft. Y su resultado en Santiago fue radicalmente opuesta. Victor Anger (7ª ronda, Portland) dejó unos números excelentes y dejó al Obra a las puertas de la ACB en la temporada 89-90. Todo lo contrario que Jimmy Wrighy (5ª ronda por los Knicks), que fue cortado a las pocas semanas de comenzar la temporada 1991-92.

Rod Griffin
Pero hablar del Draft y del Obradoiro es hablar de Rod Griffin. Llegó a Santiago en la parte final de su carrera, destrozado físicamente, pero dejó muestra de su clase y demostró las razones por las que había sido elegido en la 1ª ronda del Draft del 78 por los Denver. Griffin es hasta la fecha el único 1ª ronda que ha jugado en el Obradoiro.

EN LA ERA ACB

En la era ACB ha aumentado el número de drafteados que han pasado por el Obra. Solo en la primera temporada en la élite pasaron tres de ellos, todos elegidos en 2ª ronda: Rey Terry (por Orlando), Marc Jackson (Warriors) y Paul Davis, seleccionado por los Clippers.

Baston y Deron, dos drafteados que jugaron en LEB en el Obra
Curiosamente, en la temporada en LEB (2010-11) también militaron en el Obra otros tres jugadores drafteados, dos de ellos además con experiencia NBA: el breve Maceo Baston (2ª ronda por los Bulls), dedicado actualmente al negocio de los cupcakes; Michael Ruffin (como Baston, 2ª ronda por los Bulls) y Deron Washington, elegido por los Pistons también en 2ª ronda.


Para el final quedan tres jugadorazos que, siendo objetivos, ha sido una suerte que hayan vestido la camiseta del Obradoiro: Stephane Lasme (seleccionado en 2ª ronda por los Warriors), Robbie Hummel (también en 2ª ronda por Minnesota) y Mike Muscala, elegido por Dallas también en 2ª ronda aunque traspasado a Atlanta. Para el recuerdo queda la imagen de Hummel y Muscala enfrentándose en la NBA...tras haber pasado por el Obra.

sábado, 20 de junio de 2015

Dos fotos de la prehistoria obradoirista. Eran los tiempos en los que no todos los equipos contaban con un pabellón. Y no había más remedio que disputar los partidos al aire libre, contando siempre con que el tiempo acompañase y permitiese jugar. A las y los obradoiristas más jóvenes esto os sonará a chino. Por eso vamos a viajar a principios de los años 70 gracias a la inestimable ayuda de Tonecho Lorenzo, al cual por cierto vemos en las propias fotos.


Quizás él sepa dónde se sacaron estas fotos. Yo las sitúo entre 1971 y 73, ya que en el verano de 1973 el Obra ascendió a Segunda División y todos los equipos contaban (suponemos) con una cancha cubierta y cerrada. Ésta que veis aquí arriba es un lugar con piscinas, porque lo que hay al fondo (detrás del muro) se parece a unas escaleras.

Por supuesto, no hay gradas ni nada que se le pareciese. Los aficionados tenían que visualizar de pie el espectáculo. Sí había un banquillo para los suplentes: lo podeis ver en la parte izquierda de la fotografía.


Otra joya de la historia del Obradoiro. Tonecho -con el número 14, como siempre- entrando a canasta ante la mirada de un rival. Detrás sigue la jugada alguien que parece Caldas. ¿Dónde estamos? Al fondo, un pedazo de muro y unas marcas que parecen de un frontón o algo por el estilo. Estamos abiertos a que nos aclaréis estas dudas, por supuesto.

Y para acabar, otra maravilla. Es otro partido del Obradoiro al aire libre y tenemos la certeza de que es un rival distinto al de las fotos anteriores, a tenor del color del pantalón. Pero hay varios detalles curiosos para saber algo más del basket de los años 70 y, de paso, saber apreciar los avances tecnológicos que han permitido mejorar este deporte. 


Fijaos en el "acolchamiento" de la base de la canasta, en la parte izquierda de la fotografía. Y lo más importante: ¿veis el marcador? Los números los sujetan varios chavales justo debajo del aro, entre el público. Algo bastante distinto a los 4 marcadores que hoy tenemos en el Fontes do Sar, por no hablar de los videomarcadores que hay en las grandes canchas europeas.

Así eran las canchas en las que se comenzó a forjar la historia del Obradoiro. ¡Cómo ha cambiado todo!

sábado, 23 de mayo de 2015

A mediados de los años ochenta se inauguró en Vigo el pabellón del colegio Compañía de María. Para el estreno de la instalación acudieron a jugar un partido amistoso el Obradoiro de Santiago y un club local, el Ademar. La expectación entre los alumnos del centro educativo ya era máxima ante semejante acontecimiento, pero lo que pocos sabían era que el equipo local iba a contar como 'refuerzo' con uno de los mejores extranjeros de la ACB, un tal Nate Davis.


Fijaos en la foto que me ha pasado Darío Méndez. El Ademar (de amarillo) y el Obra (de rojo) en el pabellón del colegio. La gente (niños y no tan niños) que llenaban el recinto, en el que no cabía ni un alfiler. Incluso se montaron gradas supletorias para que la gente pudiese ver a sus ídolos. En la foto está Nate Davis en pleno lanzamiento, con una de sus famosas suspensiones. A su lado está Mario Iglesias.

Nate Davis, con la camiseta del Ademar
(Foto: Luis Alberto Rey Lama - Bodas de Platino)
Según me ha contado Darío, la presencia de Nate vistiendo la camiseta del Ademar en un pabellón de colegio fue posible gracias a la amistad que mantenían el presidente del OAR, Juan Fernández, y el del Ademar, Carlos Núñez. Eso permitió contar con la estrella ferrolana en aquel partidillo.

Parece ser que el bueno de Nate no solo demostró sus habilidades ante la atenta mirada de cientos de niños vigueses. También se fotografió con todo aquel que se lo pidió y no paró de firmar autógrafos. "Un bendito el Nate, y muy divertido Ricardo García", me cuenta. García era otro jugador del OAR en aquella temporada 1984-85.
Plantilla del Ademar Vigo, reforzada por Nate Davis y García
(Foto: Luis Alberto Rey Lama - Bodas de Platino)
Entre los jugadores del Obradoiro que disputaron aquel partidillo estaban (entre otros) Alberto Abalde, De la Concepción, Mario Iglesias... Creo que al grupo también se unió Popocho Modrego. Ojo, que aquella plantilla del Obradoiro es la que se proclamó Campeón de España de Segunda División y consiguió el ascenso a Primera B. Un gran equipo entrenado por Alfonso Rivera.

Suso Cobián guarda un cartel que anunciaba el famoso partido
La experiencia tuvo que ser inolvidable para los alumnos del centro que tuvieron la suerte de ver en el pabellón de su colegio al máximo anotador de la ACB, a un gran equipo (el Obra) y al equipo de la ciudad reforzado por Nate Davis. Casi como un recreo cualquiera en el patio del colegio!

martes, 5 de mayo de 2015

Un 5 de mayo como hoy, hace 30 años, el Obradoiro consiguió en tierras cordobesas el primer título de su historia: el campeonato de Segunda División. Lo logró tras vencer en la gran final al Procesator de Mataró (92-89), el mismo equipo frente al que había logrado el mítico ascenso a la actual ACB solo tres años antes.

Plantilla del Obradoiro 84-85, dirigidos por Rivera y López Cid
El Obra completó una temporada 84-85 espectacular. El equipo dirigido por Alfonso Rivera y con López Cid de ayudante terminó la temporada regular en primera posición. Y en la fase de ascenso disputada en el sur de España refrendó esa gran temporada. El Obradoiro consiguió cuatro triunfos, frente a Unelco Tenerife, Askatuak de San Sebastián, Bàsquet Andorra y Plasencia. Y solo una derrota, cosechada frente al Banco Pastor de Madrid. El ascenso a Primera B ya se había conseguido.

Pero quedaba el último esfuerzo y el equipo no se vino abajo pese al maratón de jugar 6 partidos en menos de una semana. El Obradoiro venció al Mataró en la gran final y pudo así traerse a Santiago el primer título de su historia. Algún día tocará escribir algo más amplio sobre aquella gesta.

Como curiosidad, en el Procesator Mataró jugaban dos conocidos del obradoirismo, los hermanos Solsona, que en la temporada 1989-90 fueron fichados por el Obradoiro.

El equipo, durante la fase final de Córdoba
¿Quienes fueron los protagonistas de aquella temporada? Además de Alfonso Rivera y López Cid, la plantilla la conformaban entre otros Mario Iglesias, Esteban Plata, Alberto Abalde, Fernando Eiroa, Rodolfo Fernandez, Jose Ramón Lete, Pio Furelos, Augusto de la Concepción, Ricardo Aldrey y Jano Harguindey.

Un equipazo que agrandó la historia del club. 30 años después... gracias!!

(Actualizado el 5 de mayo de 2015)

martes, 21 de abril de 2015

El playoff que marcó la historia del Obradoiro -y por extensión de la de muchos de sus jugadores, directivos y aficionados- comenzó un 21 de abril de 1990. Hagamos memoria: la temporada 1989-90 en Primera B concluyó con el Obra en una extraordinaria quinta posición entre un total de 16 equipos, lo que le daba derecho a participar en el playoff. La temporada había sido satisfactoria, con un balance de 18-12 y muy cerca del tercero (Syrius Patronato, de Mallorca) y del cuarto (Elosúa León), ambos con 19 victorias. El campeón de la fase regular fue el potente Cajamadrid (23-7), una victoria por encima del subcampeón, el Júver Murcia.

Plantilla del Obradoiro 89-90, en el pabellón de Santa Isabel.
El equipo, entrenado por Manuel Fernández Rey Pirulo y presidido por el empresario de origen palestino Ghaleb Jaber, se vio emparejado con el Cajahuelva en la primera de las dos rondas del playoff. La fase de ascenso se disputaba al mejor de tres encuentros y, de superar la primera ronda, esperaría en la segunda y definitiva el vencedor del Júver-Syrius Patronato. Huérfana de deporte de máximo nivel (la SAD Compostela navegaba por la Tercera División), la ciudad de Santiago soñaba con volver a la élite del baloncesto tras su efímero paso en la temporada 82-83.

La base del Obradoiro 89-90 la conformaba un pivot norteamericano, Victor Anger (15), drafteado en el 84 por Portland y que antes de recalar en Compostela había jugado en ACB (Cacaolat, Breogán), en Tradehí Oviedo o en Cajamadrid. Junto a él, los hermanos Chema Solsona (4) y Paco Solsona (5), Jordi Morella (13), Pepe Collins (10), Popocho Modrego (7), Valentín Baeza (6), Paco Dosaula (14), José Luis Criado (11) y Chicho Herranz (9). Esa temporada también participó en algunos partidos Carlos Suárez, actual presidente del Real Valladolid. Junto a ellos, Tonecho Lorenzo (ayudante), Owi Cameron y Óscar Martínez (delegados), Marque (médico) y José Andrés (Fisio).

LA PRIMERA ELIMINATORIA: EL CAJAHUELVA

En el Cajahuelva sobresalía el pívot puertorriqueño Jerome Mincy, un 2,03 que había sido drafteado por los Knicks en el 86 y que -por suerte para el Obradoiro- llegó a Santiago tocado. Mincy logró una prolífica carrera en su país, en Argentina (con Boca) en Europa (Roanne francés) y también con su selección, con la que disputó nada menos que tres JJ.OO. (Seúl, Barcelona y Atlanta) y cinco mundiales (1986, 90, 94, 98 y 2002). En este último, el de Indianápolis, compartió vestuario con desconocidos como Piculín, Arroyo, Daniel Santiago o Ayuso.

Mincy (17), con los Vaqueros de Bayamon
También formaban parte del equipo andaluz jugadores como Pepón Artiles, Antonio Márquez o Cristóbal Rojas. El Huelva era un club relativamente joven, ya que el Cajahuelva había comenzado su andadura como tal en 1984, siguiendo el camino andado por el CB Huelva 76. Pero estaba creciendo como entidad a pasos agigantados y en la temporada 97-98 llegaría a jugar en ACB.

El primer partido de la eliminatoria se jugó en el pabellón de Santa Isabel (el viejo de Sar estaba en pleno proceso de demolición) la tarde del sábado 21 de abril de 1990. Y la victoria recayó del lado gallego por 82-73, en un partido muy igualado (concluyó 40-37 al descanso) que el Obradoiro logró decidir en los minutos finales. La victoria local significaba un paso importante en el camino a la ACB, porque el equipo gallego se garantizaba un tercer partido en la capital gallega si fuese necesario.

FICHA TÉCNICA [1º Partido, 1/4 Final]:
-Obradoiro (82): Modrego (4), Paco Solsona (20), Dosaula (15), Baeza (6), Anger (14), Chema Solsona (11), Morella (3), Pepe Collins (4), Criado (5).
-Cajahuelva (73): Márquez (12), Rojas (9), Mincy (10), García (4), Solana (1), Rosa (9), Talaverón (2), Gómez (5), Madoz (8), Artiles (13).

El segundo partido se jugaría en Huelva el siguiente sábado, 28 de abril. El encuentro resultó muy disputado pero acabó cayendo del lado andaluz (74-71), que fue por delante durante todo el encuentro aunque con ventajas mínimas. La gran aportación de Pepón Artiles (22 puntos, 11 rebotes) resultó determinante en el resultado final.

Rojas (Foto: H.Inf)
FICHA TÉCNICA [2º Partido, 1/4 Final]:
-Cajahuelva (74): Márquez (4), Rojas (7), Mincy (5), García (5), Solana (4), Rosa (10), Talaverón (4), Gómez (13), Madoz (-), Artiles (22).
-Obradoiro (71): Modrego (4), Paco Solsona (10), Dosaula (4), Baeza (2), Anger (14), Chema Solsona (18), Morella (-), Pepe Collins (11), Criado (12).

El empate obligó a jugar un tercer partido en Santiago el martes siguiente, que era jornada festiva por celebrarse el 1 de mayo. Una magnífica defensa local y una salida en tromba en la segunda mitad cimentó el triunfo compostelano (69-59), apoyado por cuatro jugadores por encima de los diez puntos.

FICHA TÉCNICA [3º Partido, 1/4 Final]:
-Obradoiro (69): Modrego (8), Paco Solsona (10), Dosaula (11), Baeza (2), Anger (12), Chema Solsona (9), Morella (-), Pepe Collins (11), Criado (6).
-Cajahuelva (59): Márquez (15), Rojas (9), Mincy (13), García (-), Solana (3), Rosa (3), Talaverón (-), Gómez (-), Madoz (2), Artiles (14).

El Júver Murcia había solventado sin problemas (82-72 y 86-103) su eliminatoria contra el Syrius balear, por lo que el equipo murciano era la última piedra que tenía el Obradoiro en el complicado camino a la élite del baloncesto español.

LA ELIMINATORIA DECISIVA: EL JUVER MURCIA

La eliminatoria más polémica de la historia del baloncesto español arrancó en tierras levantinas cuatro días después, el 5 de mayo de 1991. Se jugaría al mejor de cinco encuentros y enfrentaba al Obradoiro con el Júver Murcia, un equipo con un potencial enorme y confeccionado con el claro objetivo de jugar la siguiente temporada en ACB, como finalmente sucedió.

La columna vertebral de aquel Júver la conformaban dos hombres. Uno era el veterano pívot Mike Phillips, campeón de Liga, Copa y Recopa con el Barça a principios de los ochenta y que llegó a ser máximo anotador de la ACB en la temporada 85-86 con el Español. El otro puntal era Esteban Pérez, un hispanoargentino fichado ese verano cuya ficha (tramitada como español gracias a un DNI falso) desencadenó toda la batalla judicial posterior.

Plantilla del Júver Murcia, temporada 89-90 
(Foto: Blog de Paco García)
Pero el potencial del Murcia no terminaba ahí. En la plantilla también figuraban Emilio Nicolau (ex de Huesca y Caja Ronda), Jota Davalillo (ex del Caja Bilbao y posterior presidente del Basket Bilbao), Miki Abarca, Quique Azcón, Morty de Francisco (estos tres últimos acabarían jugando en el Obra), Adolfo Fernández... El equipo murciano llegaba pletórico al play-off tras comenzar la temporada de forma irregular, lo que le valió el puesto a Paco García y su sustitución por Felipe Coello.

El primer partido, aquel sábado 5 de mayo, fue recordado largamente en el equipo compostelano por varias razones. La primera, por los graves incidentes al término del partido entre varios aficionados locales y el jugador santiagués Paco Solsona, que el año anterior había militado en el Júver y que denunció haber recibido insultos durante el encuentro. Uno de los aficionados se llevó un puñetazo y fue hospitalizado. Otro sufrió una luxación, según contaron los medios locales. Ambos denunciaron a Solsona, que también presentó una denuncia tras sufrir heridas en la espalda al ser golpeado con una bandera. La FEB acabaría metiendo un año de sanción al jugador y una fuerte multa económica (200.000 pesetas de la época) al equipo local.

A los incidentes en la cancha del Príncipe Felipe se le unió un pésimo resultado para el Obradoiro (90-86) que ponía en ventaja al equipo murciano. El Júver llegó a dominar por 20 puntos y mandaba con claridad al descanso (52-40), aunque el Obra remontó y rozó la proeza. Pero la aportación de Esteban Pérez (23-7) y de Phillips (18-12) hizo inútil la remontada gallega. De nada valió el partidazo de Paco Dosaula (máximo anotador con 25 puntos) o de Anger (20-14).

FICHA TÉCNICA [1º Partido, 1/2 Final]:
 -Júver Murcia (90): Azcón (10), Nicolau (23), Davalillo (7), E.Pérez (23), Phillips (18), Abarca (3), Martín.de Francisco (6), Fernández (-).
-Obradoiro (86): Modrego (2), Paco Solsona (5), Dosaula (25), Baeza (4), Anger (20), Chema Solsona (9), Morella (-), Pepe Collins (6), Criado (15).

Llega el segundo partido y el Obra intenta tomarse la revancha en Santiago. Fue la tarde del sábado 12 de mayo en un pabellón de Santa Isabel lleno de aficionados, pero el Júver volvió a imponerse (87-93) y conseguía situarse con un 2-0 muy franco. Se repetía el mismo patrón del primer encuentro. Comenzaba con una salida fulgurante del equipo murciano, que llegaba al descanso dominando por nueve puntos (37-46).

Lance del Obradoiro-Júver, en Santa Isabel
La reacción del Obra en la segunda mitad, con una actuación memorable de Victor Anger (27 puntos y 9 rebotes) y de los hermanos Solsona, probablemente hipermotivados por el mal trago sufrido durante el fin de semana anterior. Pero la remontada no se culminaba y Júver acababa llevándose el partido, gracias a la decisiva aportación de Jota Davalillo (27-8) y sobre todo de Esteban Pérez, al que sólo las cinco faltas personales cometidas le impidieron mejorar su hoja de servicio aquel día: 25 puntos y 6 rebotes. Cifras que demuestran la relevancia que tuvo Pérez en aquel play-off y a lo largo de la temporada regular, tal como se encargaron de demostrar, estadísticas en mano, abonados del CAB Obradoiro como Javier Suárez.

FICHA TÉCNICA [2º Partido, 1/2 Final]:
-Obradoiro (87): Modrego (6), Paco Solsona (13), Dosaula (12), Baeza (2), Anger (27), Chema Solsona (15), Morella (-), Pepe Collins (8), Criado (4).
 -Júver Murcia (93): Azcón (7), Nicolau (14), Davalillo (27), E.Pérez (25), Phillips (16), Abarca (-), Martín.de Francisco (4), Fernández (-).

Tocaba la heroica. La misión imposible. Remontar un 2-0 en la cancha de uno de los mejores equipos de la categoría. El Obra lo tenía demasiado complicado y no hubo milagro. En aquel tercer partido el equipo murciano no alinea a Esteban Perez, que argumenta una lesión para no disputar el encuentro pese a que ya se había extendido el rumor de que los santiagueses impugnarían la eliminatoria. El Obra tampoco contaba con Paco Solsona, ya sancionado por la FEB por los incidentes del primer partido.

Esteban Pérez, en la actualidad (El Correo Gallego)
En un ambiente ensordecedor y con la afición volcada, el Júver domina durante todo el encuentro y acaba llevándose el partido (89-80), la eliminatoria y el ascenso a la ACB, en compañía del Elosúa León. Ni tan siquiera la portentosa actuación de Victor Anger (38 puntos, 10 rebotes) fue suficiente para variar el panorama. Era la tarde del sábado 19 de mayo de 1990, última ocasión en que el CAB Obradoiro disputó un partido para ascender a la máxima categoría del baloncesto español. Comenzaba la época de las tinieblas para el club compostelano.

FICHA TÉCNICA [3º Partido, 1/2 Final]:
 -Júver Murcia (89): Azcón (2), Nicolau (19), Davalillo (20), Phillips (15), Abarca (18), Martín.de Francisco (8), E. Fernández (4), J.C. Fernández (2). 
-Obradoiro (80): Modrego (8), Dosaula (6), Baeza (-), Anger (38), Chema Solsona (5), Morella (2), Pepe Collins (15), Criado (6)

La impugnación de la eliminatoria se hizo oficial la siguiente semana. Pero el resultado efectivo de ese play-off tardó en llegar más de 19 años. Fue el 10 de octubre de 2009, cuando el Obradoiro debutaba contra el FC Barcelona en la ACB. Ahora, pasados 25 años, el Obra recuerda aquel play-off en el mejor momento de su historia.

(Artículo original escrito en 2011 y actualizado en abril de 2015)